Era pesado y agobiante. El aire viciado permanecía estancado en el pequeño café. Al respirar se sentía tan espeso como si fuera aceite.Traté de sacarme esa sensación depesadez con una sacudida de cabeza, cerré los ojos y me concentré en los sonidos.
Me concentré en las conversaciones de la gente alrededor. La mujer pelirroja de la mesa frente a mí proseguía con su monólogo que bien pudiese haber sido la trama de una telenovela barata. Su interlocutora respondía con frases simples como : "Es inconcebible!", "Yo en tu lugar hubiese hecho lo mismo" y un ocasional "No puedo creerlo ".
Sin conocer a esa mujer me daba una idea de porqué el pobre de Martín habia reaccionado de tal forma.
Desvié mi atención a una pareja sentada en una esquina, estaban debatiendo la conveniencia de mandar a su hijo a un taller de música. Me sonreí a mi misma, aún recordaba las tardes que pasaba sentada en la vereda, con la única compañia de mi armónica. Siempre me habia fascinado la música.
Revolví un poco el café. Había pasado tantas tardes y noches recorriendo los cafes de Mar del Plata. Garabateando en servilletas frases incomprensibles, escuchando tantas historias de personas ajenas a mí. Perdiendome en el humo del cugarrilo y las luces de pequeños bares.
Me era reconfortante sentarme en soledad entre tanta gente y simplemente pensar, distenderme. Siempre había sido una chica solitaria y un poco extraña para los demas.¿Pero cuál era la pauta para discernir la normalidad de la rareza?.
Busque en mi cartera un cigarrillo y un encendedor. Definitivamente no era aire puro, pero aliviaba mi sensación de vacío de agobio. Las calles recalentadas por el sol y las filas de edificios hacían que a ciudad fuera insoportable en esta época del año. Sólo en la noche, como ahora, podía encontrar un respiro. Miré por la ventana el vaiven de la gente recorriendo vidrieras, una multitud de rostros, de historias qe nunca conocería, aunque sinceramente tampoco me interesaba conocer.
Un chico, uno de los mozos, me acercó un cenicero con una sonrisa. Al parecer esperaba alguna respuesta de mi parte, pero yo me voltié contra la ventana. Escuché un bufido.
Me causó gracia ese sonido de decepción. Me reí y volví a fijar mi mirada en él. Era un chico alto, de ojos acul claro, a pesar de llevar puesto el uniforme su pelo revelaba un poco de su estilo. Algo desaliñado, como si el viento lo hubiese acomodado así. Estaba segura de haberlo visto en otra ocasion, no era la primera vez que yo iba a ese café.
Mi risa provovó en el una sonrisa. Sus ojos miraron la silla frente a mi, como pidiendo permiso, y se sentó.
Me observó con curiosidad mientras apagaba el cigarrillo, era algo extraño, inquietante, pero para nada dseagradable. Lo miré directamente a los ojos esperando su reacción. Normalmente las personas rehusaban una mirada penetrante. Personalmente creía que los ojos son sumamente expresivos, se pueden revelar muchos secretos con ellos, incluso aunque uno no quiera, por eso una mirada podía ser intimidante. Por eso me sorprendí cuando él dejó su vista fija en mí.
Podía sentir la energía, los cambios de pensamiento mientras nos mirabamos. Pasaron así unos cuantos minutos que bien pudieron ser una eternidad. Sólo el estrépito de una copa impactando contra el piso llamó nuestyra atención. El vidrio producía un sonido tan estridente y musical al romperse, casi se apreciaba el cambio en él.
Sentí su mirada de nuevo sobre mí, mientras yo miraba embelesada el cristal roto. Fue entonces cuando me habló Fue entonces que sentí frío por primera vez en la noche. Su voz era profunda, pero a la vez suave. Una sonrisa se filtraba a traves de sus palabras cuando él me invitó un café.
Los dos nos marchamos de aquel lugar, el aire ya estaba viciado.
martes, 28 de diciembre de 2010
martes, 21 de diciembre de 2010
Hacía lo desconocido había sido un buen plan en un principio, pero donde estaria realmente su lugar. Alice veía cambiar el paisaje como una simple mancha sin observarlo en realidad. Tom a su lado pensaba en un escondite, mientras deslizaba su auto por el suave asfalto, apenas acariciandolo por la velocidad.
Ambos debían pensar. Eran dos extraños compartiendo un intrincado destino. Y por lo menos por ahora, sus vidas dependian del otro.
Contra todo sentido común Aice no tenía miedo, no tenía miedo de Tom, tampoco temía a la situación, posiblemente era la aventura que había esperado toda su vida. Posiblemente ese era su cuento fantástico en el que ella huía de la realidad cotidiana. Tom entendía que esto no era un juego ni mucho menos un cuento de hadas. Él estaba acostumbrado a finalizar sus trabajos, toda su vida solo habia contado con si mismo y al tener a Alice cerca este cambio lo perturbaba, el haber perdonado esa vida complicaria mucho mas la suya. Las complicaciones realmente no le gustaban.
Alice empezaba a impacientarse, llevaban casi un día de viaje y Tom no había pronunciado palabra.¿Cual sería la solucion a este drama? Ya no era un lindo cuento, ahora parecia algo real.¿Porqué Alice le tenía miedo a la realidad? Ella lo sabía pero no quería aceptarlo, sólo era una niña. Dolía incluso pensar las palabras, su miedo a la realidad eran las consecuencias.
Un borron blanco cruzó la ruta, y eso fue suficiente para Tom, este era su punto maximo. No solo luchaban con sus propios problemas sino que lo hacían incluso con el exterior, incluso con un perro.
Era sorprendente la sensacion de ahogo. Detuvo el motor y miró a Alice con pánico en sus ojos. ¿Cual sería el seiguiente movimiento a realizar? Ninguno de los dos sabía la respuesta.
Alice tiró de la puerta y encendió un cigarrillo dejó caer su cuerpo en el pasto y rompió en llanto. Las debilidades humanas ante una situacion de estres, Tom no sabía manejar el llanto, necesitaba un plan.
Se sentó junto a Alice y pronunció la primer palabra del día: Escocia.
Y Escocia sonaba muy dulce para dos fugitivos.
Ambos debían pensar. Eran dos extraños compartiendo un intrincado destino. Y por lo menos por ahora, sus vidas dependian del otro.
Contra todo sentido común Aice no tenía miedo, no tenía miedo de Tom, tampoco temía a la situación, posiblemente era la aventura que había esperado toda su vida. Posiblemente ese era su cuento fantástico en el que ella huía de la realidad cotidiana. Tom entendía que esto no era un juego ni mucho menos un cuento de hadas. Él estaba acostumbrado a finalizar sus trabajos, toda su vida solo habia contado con si mismo y al tener a Alice cerca este cambio lo perturbaba, el haber perdonado esa vida complicaria mucho mas la suya. Las complicaciones realmente no le gustaban.
Alice empezaba a impacientarse, llevaban casi un día de viaje y Tom no había pronunciado palabra.¿Cual sería la solucion a este drama? Ya no era un lindo cuento, ahora parecia algo real.¿Porqué Alice le tenía miedo a la realidad? Ella lo sabía pero no quería aceptarlo, sólo era una niña. Dolía incluso pensar las palabras, su miedo a la realidad eran las consecuencias.
Un borron blanco cruzó la ruta, y eso fue suficiente para Tom, este era su punto maximo. No solo luchaban con sus propios problemas sino que lo hacían incluso con el exterior, incluso con un perro.
Era sorprendente la sensacion de ahogo. Detuvo el motor y miró a Alice con pánico en sus ojos. ¿Cual sería el seiguiente movimiento a realizar? Ninguno de los dos sabía la respuesta.
Alice tiró de la puerta y encendió un cigarrillo dejó caer su cuerpo en el pasto y rompió en llanto. Las debilidades humanas ante una situacion de estres, Tom no sabía manejar el llanto, necesitaba un plan.
Se sentó junto a Alice y pronunció la primer palabra del día: Escocia.
Y Escocia sonaba muy dulce para dos fugitivos.
jueves, 16 de diciembre de 2010
...
Distancia,,, las dos personas con las que podia hablar sinceramente ya no hablan conmigo. Equivocaciones mias en algunos casos lo sé. Razones inentendibles en otros. Sigo esperando un año en paz. Siempre dije que los conflictos son los que entretienen en la vida y que hay que superarlos y cambiar, porque sino la monotonia terminaria matando todo, e incluso lo perfecto dejaria de serlo. Pero aveces es demasiado.
Quiero decir Hoy es demasiado.
Demasiado espacio en mi mente como para poder comprender, demasiadas confusiones. Necesito un cable a tierra, necesito un remanso de paz. Necesito CALMA.
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