Antes de que este cuento sea leido, creo que es valido hacer una aclaracion. Ya que no es una produccion enteramente mia, sino que esta inspirado en una conversacion que tuve con una persona que es muy importante para mi N.Z.
Para él por ayudarme tantas veces..
Era una tipica tarde otoñal, las hojas de los arboles con sus colores opacos, caían danzando en remolinos y la lluvia suavemente empapaba el cesped.
Su pelo se arremolinaba con el viento, pero a ella no le importaba. Siguio jugando entre la lluvia y el viento. Alice era una criatura preciosa, una mujer, pero así bailando entre la lluvia parecia una niña.
En el silencio del parque de pronto se sintió amenazada, algo andaba mal. Se dio vuelta y miro a su alrededor, no veía a nadie, pero sin embargo sentía la presencia de alguien en el parque aparentemente vacío. El temor que sentía la hizo caminar mas rápido, quizas era preferible volver a su casa.
Tom se encontraba cerca, y aunque no estaba a la vista, advirtió como el miedo se incrementaba en ella y decidió apartarse antes de que confirmara sus sospechas.
La lluvia caía incesantemente, ya no era una llovizna otoñal. Alice se refugió bajo unos árboles, mientras Tom retirandose del lugar recordó que tenía pocas horas para cumplir su trabajo, sería mejor seguirla hacia su casa.
Luego de seguirla un par de cuadras, estacionó su coche alejado de la casa. Tomó un estuche largo y dejo su cruz en la guantera.
Alice no se encontraba tranquila, sabía que algo extraño scedía pero no podía precisar que era. Recorrió con la vista el patio, la noche sin luna y la lluvia dificultaban la vision. Los árboles crujían, algunos habían caido y cortado los cables de luz. Las velas en el living otorgaban una luz anaranjada que se reflejaba en el ventanal, tal como si este fuera un espejo.
Tom sacó los guantes del estuche y se los colocó, tambien tomó un arma y un silenciador. Levantó su vista como pidiendo perdón a dios por lo que estaba por hacer y salió de su vehículo y sigilosamente se acercó a la casa de la inocente Alice.
Los años de experiencia de Tom hicieron sencialla la entrada a la casa y nadie notó su presencia. Observó que la chica estaba sola en la casa, y eso le otorgaba a el una gran ventaja. La divisó de lejos y corroboró que era la misma chica de la fotografía que reposaba en su bolisllo izquierdo. No lo debía dudar, era ella.
Ella estaba asustada e inquieta, eso era algo extraño en Alice, pero tal vez fue por eso que advirtió un leve sonido a sus espaldas y conteniendo el aliento se voltió para quedar cara a cara con ese hombre siniestro. Él se acercó lentamente. Era una presa fácil, estaba aterrada y paralizada, entonces decidió tomar todo con calma antes de finalizar su trabajo.
Alice no entendía. ¿Acaso era una pesadilla? El chico frente a ella la miro acechando. No podía gritar. no podía huir, estaba encerrada en su propia casa con ese extraño. Fue entonces cuando comprendió que iba a morir. Tom levantó suavemente su arma, y apuntó hacia la entragada Alice, pero antes de cometer un crimen mas para su decomunal lista, cometío un error imperdonable, un error que complicaría las cosas inimaginablemente para él. La miró a los ojos. Esa mirada lo confndío, no era lástima no era miedo, fue simplemente la sencillez y la resignacion hacia la muerte que se encontraban en esos ojos lo que causó ternura en su interior. Entonces corrió la vista y bajó el arma. Sabía que era lo que debía hacer pero por otro lado no queria hacerlo, esto era nuevo para él. ¿Estaba él asustado? Había ido allí a matarla y ahora la veía confundido.
Ella recuperó el dominio de sí misma y retrocedío unos pasos, se detuvó. Y sin proponerselo volvío a acercarse, ella misma se acercaba a su potencial asesino.Los ojos de Tom vovlieron a enfocar hacia adelante, pero esta vez no para mirar a su victima, sino para observar el temblor en su mano. Estaba tenso, conufndido y asustado.
Ella se acercó con cautela, había pensado que hiba a matarla pero solo era un pequeño asustado. Con dulzura puso una mano en su hombro, y con la otra mano le quitó el arma y la alejó lo mas posible de ellos.
Sonó el celular de Tom, era su cliente Alice ya debía estar muerta. Atendió y con una voz frágil dijo:
__ Lo sientó, no puedo hacerlo.
Y cortó sin decir otra palabra. Alice buscó una razón en los ojos de Tom, pero en ese momento ambos estaban perdidos. Él se giró para marcharse, se sentía incomodo en la presencia de Alice. Pero al voltear sintió algo mas que incomodidad, sintió la mano de ella reposando en su hombro. Entonces el supo que no podía dejarla allí, ya que alguien se ocuparia de finalizar su trabajo. La miro nuevamente a los ojos y pronunció tres palabras que cambiarían la vida de ambos para siempre.
__ ¿Venís o morís?.
Alice tomó un saco y su cartera del sillon y se marchó con Tom. Ambos se fueron hacia lo desconocido para no volver jamas.